Mi esposa no para de comprar

Comprar es un hecho normal, pero deja de serlo cuando las compras desestabilizan el presupuesto del matrimonio

Cuando decimos que comprar es un hecho normal nos referimos a comprar como un modo de obtener todo aquello que se necesita para subsistir y lograr una vida confortable.
La medida que indica hasta donde se puede comprar es sencilla, se compra de acuerdo a lo que se gana, toda compra que exceda ese límite causará problemas.

Esposa que solo piensa en comprar

El tema de este artículo está basado en el comentario de Willy, quien lleva 4 años de matrimonio, está enamorado de su esposa y no tienen ningún tipo de problemas, excepto las deudas generadas por las compras excesivas de su pareja.
Tan grave es el problema que está considerando la posibilidad de solicitar el divorcio porque pese al amor que siente ya no puede hacer frente a los gastos.

Pensando que exageraba le preguntamos a que llamaba comprar en forma desmedida y la lista es interminable, ha comprado en 4 años aproximadamente cien teléfonos móviles, ya que adquiere cada modelo que aparece en el mercado.
Lo mismo ocurre, aunque en menor número, con las PC, computadoras portátiles, cámaras digitales y todo producto nuevo que publiciten en televisión.

Comprar ropa, perfumes y maquillaje es parte de la rutina diaria, cuando no sale a comprar realiza pedidos a tiendas online o compra por catálogo.
Evidentemente este es el caso de una compradora compulsiva y necesitará apoyo psicológico para aprender a controlarse, pero muchas personas, tanto hombres como mujeres, suelen comprar excesivamente sin pensar que con su actitud descalabran el presupuesto familiar.

¿Se puede llegar al divorcio solo por comprar?

Dicho así suena como una medida demasiado radical y exagerada ante un problema menor, pero en realidad el problema de fondo no es unicamente el dinero sino la falta de consideración hacia el otro integrante de la pareja.
Dentro de un matrimonio deben haber normas de convivencia, estas se quebrantan cuando uno de los dos excede los límites y con su actitud obliga al otro a hacerse cargo de sus excesos.

En el caso de comprar y realizar gastos superiores a los que el matrimonio puede permitirse, además de ser una cuestión de dinero, se causa angustia y preocupaciones a la pareja, ese malestar continuo desembocará en discusiones que irán deteriorando la relación.
El manejo del dinero debe hacerse en forma organizada y de común acuerdo, todos nos dejamos tentar de vez en cuando por algo que no estaba en el presupuesto, es humano, pero cuando vivimos de tentación en tentación se corre el riesgo de llevar el matrimonio al fracaso.


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